Se buscan Nicolases Tesla

Con este título tan sugerente y sensacionalista, doy comienzo a un breve artículo de opinión que se ha ido gestando gracias a la lectura que últimamente ando haciendo de la biografía de un genio –como casi todos- incomprendido en su tiempo.

Se me antoja harto curioso que aún haya gente en el siglo XXI a la que no le suene ni de lejos el nombre de este controvertido inventor que revolucionó parte del siglo XIX y, sin duda, el XX. Sentó las bases teóricas y prácticas de, entre otras muchas cosas, la corriente alterna y su consiguiente motor o las transmisiones inalámbricas y sus derivados (radio o WiFi, por ejemplo). Podéis seguir empapándoos de sus muchos y trascendentes descubrimientos con tan solo hojear su entrada en Wikipedia1, ya que no quiero abrumaros… Y creédme que podría.

Desde la más absoluta modestia y el vasto desconocimiento de la materia, pues mi formación se ciñe casi exclusivamente al mundo de las humanidades, me indigna sobremanera el trato que la historia ha dispensado a este señor y que aún hoy se le sigue dando, aunque no de manera directa, en el país en el que muchos de los redactores de este blog nacimos, que no es otro que la tan odiada como amada España y que es en sí el quid de esta cuestión que hoy abordamos desde Matrosphera.

Aún desde la distancia que nos separa de ella, es imposible dejar de alarmarse con la sorprendente e imparable escalada de precios de un bien indispensable y primario como es la electricidad. Lejos de estabilizarse o incluso decelerarse, el precio de esta continúa encareciéndose a ritmos insospechados e imprevisibles, situando a España en el top 62 de países europeos con la electricidad más cara a pesar de que -muy probablemente- contemos con uno de los mejores emplazamientos a nivel mundial para el desarrollo y la puesta a punto de sistemas de generación energética renovable. Y no lo digo yo; es saber popular que el nuestro es uno de los países con más días de sol al año3 y con gran potencial eólico4, datos que han sido refrendados por recientes artículos de Greenpeace5 y que se pueden contrastar en otros de nuestra world-wiki sobre energía solar6 y eólica7.

Tras una breve lectura de los artículos enlazados poco más arriba, uno no puede sino reflexionar acerca de la evolución de un bien tan básico que ni administración ni empresas afines están sabiendo gestionar, siempre desde mi modesta opinión. Y es que, retomando el hilo inicial, este conflicto de intereses recuerda a aquel que privó al inspirador de este texto de desarrollar un sistema de distribución energética inalámbrica, universal y gratuita: aquella enigmática torre Wardenclyffe8, antiguamente ubicada en Long Island (Estados Unidos), a unos 66 kilómetros de Nueva York, que quedó en algo meramente anecdótico y constituyó uno de los grandes fracasos, o no, del gran Nikola.

Sin duda, lo que en aquellos tiempos zancadillearon JPMorgan (como sabéis ya activa a principios del XX) y otros inventores del calado de Edison o Marconi es lo mismo que en la actualidad -y a mi juicio- están representando compañías como Iberdrola, Endesa y otros con la confabulación de un Ministerio de Energía, Industria y Turismo que se ha visto superado claramente por las circunstancias y evidencia una falta de competencia que roza lo absurdo, ejemplificado en su cuestionable gestión de las renovables y las reformas legislativas que han llevado a cabo a lo largo de este año y el anterior en este campo, recogidas por WWF9.

Por ir cerrando y no añadir más leña al fuego, vuelvo a subrayar el titular: el mundo necesita más Nicolases Tesla; visionarios, transgresores e incluso revolucionarios que cambiaron el devenir de un mundo “en pañales” en el que ni tan siquiera había luz y apenas agua corriente. Que lucharon contra las cortas miras de sus coetáneos y desafiaron los universales de entonces, que pensaron más allá de lo común o outside the box y consiguieron algo que nadie nunca antes había conseguido. Y son necesarios para cambiar en modo alguno los derroteros por los que nos estamos viendo conducidos en España y que espero no se extienda a otros países.

Desde mi rinconcito alemán, anhelo que aparezca otro Nikola, pero me conformo con haber despertado al menos la conciencia de uno o dos de nuestros lectores habituales. Como veis, va de energía… ¿O no? 😉

¡Vuestras opiniones son más que bienvenidas!

¡Hasta pronto!

tesla

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